Charlando con Juan Miguel se evidencia la inmensidad de un país surcado por rutas empedradas con historias de viajeros. Hojas y hojas de hierba creciendo alrededor del camino como brazos de la libertad: siempre la elección dispuesta, siempre un destino diferente. Cada paso convertido en un relato para la cena, un vaivén trocado en una exposición intensa de praderas, de la neblina, de los carros empantanados y de los rostros enrojecidos por el tiempo o la inclemencia del clima.
Lisboa, ciudad calidad, cultura y diversion
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Lisboa es una ciudad cálida, tanto en sus lugares como en la gente que la
habita, el turista se encuentra con gente sin apuro que siempre tiene una
respu...








